La figura del Traductor Jurado en España

Playa de Vigo, España

En España existe la figura del traductor e intérprete jurado. Este título lo otorga el Ministerio español de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC). Este es el organismo que expide este tipo de certificaciones o autorizaciones.

Asimismo, dado que en España hay varias lenguas oficiales además del castellano, también hay otros organismos, de ámbito autonómico, competentes para conceder este título de traductor e intérprete jurado para sus respectivas lenguas.

Desde el 4 de agosto de 2020, y en virtud de la publicación del Real Decreto de esa fecha, la figura del traductor-intérprete jurado es España se separa en dos títulos distintos. Estos son: traductor jurado y, por otro lado, intérprete jurado. De este modo, la especialización de cada profesional es más clara. Los títulos anteriores, que englobaban las dos figuras, siguen teniendo validez.

El traductor jurado suele ser un profesional autónomo que trabaja de manera independiente. También también puede estar ligado a una empresa de traducciones (las llamadas agencias de traducción) bien mediante contrato de colaboración o relación de dependencia (empleado).

Para estar seguro de que contamos con un traductor-intérprete jurado, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europa y Cooperación pone a disposición de todos el listado de traductores e intérprete jurados organizado por idiomas y por Comunidad Autónoma además de un motor búsqueda de traductores jurados.

La necesidad de que una traducción sea jurada radica normalmente en que esa traducción necesita presentarse ante organismos oficiales. Dichos organismos, con toda seguridad, exigirán que cualquier documento original escrito en idiomas no oficiales en el territorio español esté traducido al castellano por un traductor jurado. Este traductor jurado traducirá, jurará y el sellará dicha traducción, certificando que el contenido de la misma es correcto y fiel al documento original. Así, se evitan posibles incorrecciones o incluso fraudes.

Un notario para traducciones

La figura del traductor jurado funciona en España como la de un notario, dando fe de la veracidad y exactitud del documento, pero exclusivamente para traducciones.

Un traductor jurado traduce habitualmente: boletines de notas, certificados y partidas de nacimiento, títulos académicos, certificados de matrimonio, contratos, sentencias de divorcio, escrituras, poderes notariales, antecedentes penales, certificados de soltería, certificados de defunción. Además, traducen también cualquier tipo de documento que deba contar con valor oficial; por ejemplo, correos electrónicos privados que pueden ser de utilidad en juicio.

Los profesionales con el título de Traductor-Intérprete Jurado pueden ocuparse de documentos originales escritos en los principales idiomas extranjeros y el castellano. También entre un idioma extranjero y cualquier otra de las lenguas oficiales españolas.

La mayoría de los idiomas cuentan con algún traductor jurado. Aunque aún hay lenguas que no tienen ningún traductor oficial, como por ejemplo: azerí, georgiano, indonesio, islandés o montenegrino.

El MAEC ha realizado una convocatoria para los especialistas interesados.

Mientras tanto, en caso de necesitar una traducción en o hacia un idioma para el que no existe traductor jurado, cualquier profesional podrá realizarla. A continuación, hay que ponerse en contacto con la Oficina de Interpretación de Lenguas. En este organismo te expedirán un certificado aseverando que no existe ningún traductor jurado para esa combinación de idiomas.

Normalmente este tipo de profesionales que, por el momento, no tienen el título de Jurados, pueden contactarse a través de sus respectivas Embajadas, que suelen facilitar un listado de traductores capaces de llevar a cabo este tipo de trabajos.

¿Existe la figura del Traductor Jurado en otros países?

En otros países, como los anglosajones, la figura de los traductores jurados no existe. No obstante, hay una gran variedad de modalidades de traducción certificada para dar fe de que una traducción es original y fiel al idioma oficial de origen. Esto sucede porque la legislación de estos países no exige este tipo de traducciones. En muchos casos, sin embargo, sí habrá que traducir los documentos y luego notarizarlos o legalizarlos.

De este tema hablamos más en detalle en el blog titulado La traducción jurada en los países anglosajones.

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